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¿Qué pasa cuando la ruta de evacuación no está realmente disponible?

29 sept
5 min de lectura

Una señal de “Ruta de evacuación” puede estar perfectamente colocada en un pasillo, ser visible y cumplir con las características de señalización correspondientes. Pero existe una pregunta que muchas veces pasa desapercibida: ¿qué sucede si, en una situación de emergencia, esa ruta realmente no puede utilizarse?.


Una ruta de evacuación no es únicamente una línea marcada en un plano o un señalamiento colocado en una pared. Es el recorrido que las personas deben poder utilizar para desplazarse desde un área determinada hasta un lugar seguro. Por ello, para que sea funcional, debe mantenerse disponible y en condiciones que permitan realizar la evacuación.


En las actividades cotidianas de una empresa es común que los espacios cambien. Se colocan cajas temporalmente, se mueve mobiliario, se almacenan materiales o se incorporan nuevos equipos. El problema aparece cuando estos cambios terminan afectando los recorridos de evacuación y nadie vuelve a revisar si continúan siendo seguros y funcionales.


Una ruta señalizada no necesariamente es una ruta disponible


Contar con señalización es fundamental para que las personas puedan identificar hacia dónde deben dirigirse durante una emergencia. Sin embargo, una señal por sí sola no garantiza que el recorrido pueda realizarse.


Imaginemos un pasillo de oficinas en el que existe una señal que indica la dirección de la salida. En condiciones normales, una persona puede caminar por él sin problema. Pero si en ese mismo recorrido se encuentran cajas, mobiliario, mercancía o algún equipo que reduzca el espacio disponible, la situación cambia. El recorrido sigue apareciendo en el plano y la señal continúa en la pared, pero la ruta ya no funciona de la misma manera que fue diseñada.


La guía de la NOM-002-STPS-2010 establece que las rutas de evacuación deben mantenerse libres de obstáculos que puedan impedir la circulación de los trabajadores y ocupantes, además de considerar condiciones de iluminación de emergencia. Esto resulta especialmente importante porque una evacuación puede ocurrir en circunstancias muy diferentes a las de la operación normal de un inmueble.


¿Por qué un obstáculo puede representar un problema durante una emergencia?


En un día normal, encontrarse con una caja en un pasillo probablemente solo implique rodearla y continuar caminando. Durante una emergencia, la situación puede ser muy diferente.

Dependiendo del tipo de incidente, puede existir humo, ruido, poca visibilidad, interrupción de la energía eléctrica o una concentración importante de personas desplazándose al mismo tiempo. En estas circunstancias, un obstáculo aparentemente pequeño puede dificultar el avance o provocar que las personas tengan que detenerse, cambiar de dirección o buscar una alternativa.

Además, durante una evacuación no todas las personas reaccionan de la misma manera. Algunas pueden conocer perfectamente el inmueble, mientras que otras pueden ser visitantes, proveedores, clientes o trabajadores que se encuentran en un área distinta a la habitual.

Por eso, la ruta debe ser lo suficientemente clara y accesible para que pueda utilizarse incluso bajo condiciones diferentes a las de una jornada normal.


El problema no siempre es que el camino esté completamente bloqueado


Cuando se habla de una ruta de evacuación bloqueada, normalmente pensamos en un objeto que impide completamente el paso. Sin embargo, una condición inadecuada no necesariamente tiene que llegar a ese extremo.

Un pasillo puede seguir siendo transitable, pero tener mobiliario o materiales que reduzcan considerablemente el espacio disponible. También puede existir una puerta que normalmente permanece abierta pero que, bajo determinadas circunstancias, dificulte el desplazamiento.

Incluso la ubicación de determinados objetos puede generar confusión cuando varias personas intentan desplazarse al mismo tiempo.

Por esta razón, revisar una ruta de evacuación no debería limitarse a comprobar si existe un espacio para caminar. También es necesario observar si ese espacio permite que las personas se desplacen de manera ordenada hacia una salida.


La señalización también forma parte de la ruta


Otro aspecto importante es la visibilidad de las señales.

Una ruta puede encontrarse libre de obstáculos y, aun así, presentar dificultades si las personas no pueden identificar fácilmente hacia dónde deben dirigirse. Las señales de protección civil tienen precisamente la función de proporcionar información que permita reconocer determinados riesgos, equipos, salidas o recorridos.


La NOM-003-SEGOB-2011 establece características y criterios para las señales y avisos de protección civil, incluyendo aspectos relacionados con su forma, color, ubicación y visibilidad.

Por ello, no basta con colocar un señalamiento y asumir que el problema está resuelto. Con el paso del tiempo, una señal puede quedar cubierta por mobiliario, perder visibilidad debido a cambios en la distribución del espacio o simplemente dejar de corresponder con el recorrido actual.


Esto es particularmente importante cuando una empresa realiza remodelaciones o modifica la distribución de sus áreas.


¿Cómo saber si una ruta realmente funciona?


Una de las formas más sencillas de detectar estas condiciones es realizar recorridos periódicos por las instalaciones. No se trata únicamente de observar si existe una señal de evacuación. Es necesario recorrer físicamente el camino y analizarlo desde la perspectiva de una persona que necesita salir del inmueble.


Durante este recorrido puede revisarse si existen objetos que reduzcan o bloqueen el paso, si las señales continúan siendo visibles, si las puertas pueden utilizarse correctamente y si la ruta coincide con la distribución actual del inmueble.


También es importante preguntarse qué ocurriría si la evacuación se realizara con varias personas al mismo tiempo o si existiera una interrupción de la energía eléctrica.

Este tipo de revisión permite identificar situaciones que pueden pasar completamente desapercibidas durante la operación cotidiana.


Los simulacros también ayudan a encontrar estos problemas


Un simulacro no debería entenderse únicamente como una actividad para registrar cuánto tiempo tardó una organización en evacuar.


También representa una oportunidad para observar cómo funciona realmente el recorrido.

Durante el ejercicio pueden detectarse puntos donde las personas se acumulan, señales que generan confusión, zonas donde el desplazamiento se vuelve complicado o recorridos que no corresponden con lo que los trabajadores tenían previsto.


Incluso una diferencia entre el recorrido establecido en un plano y el recorrido que las personas realizan espontáneamente puede proporcionar información importante.

El objetivo no es solamente saber cuánto tardó la evacuación, sino identificar qué condiciones podrían mejorar antes de que ocurra una emergencia real.


Conclusión


La seguridad no depende solamente de tener los elementos correctos, sino de comprobar que estos funcionan cuando realmente se necesitan. Una ruta de evacuación debe estar lista antes de la emergencia.


La prevención comienza mucho antes de que sea necesario evacuar.

Mantener libres los recorridos, revisar periódicamente la señalización, verificar las salidas y observar el comportamiento de las personas durante los simulacros permite identificar oportunidades de mejora antes de enfrentarse a una situación real.


Porque una ruta de evacuación no debería ser solamente la ruta que aparece en un plano.

Debe ser una ruta que las personas puedan utilizar cuando más la necesitan.


En Save  podemos ayudarte a revisar las condiciones de protección civil de tu organización y fortalecer las medidas necesarias para mantener instalaciones más seguras y preparadas.



 
 
 

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